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noviembre 30, 2015

Disgustado.

No recuerdo cuando escuché por primera vez lo del cambio climático, que pasamos una infancia feliz, sin amenazas ni alertas naranjas, que la prensa solo hablaba de hechos ciertos.
El caso es que en el 97 se firmó el protocolo de Kioto, para echar todos menos humo, aunque si pagabas daba igual, total un saca perras.
En lo que me da la memoria el tiempo siempre ha sido anárquico, que recuerdo ver a final de mayo Navacerrada nevada, desde las tapias del Pardo, por cierto muy bonita vista.
Tengo yo un pariente muy entendido en ecología, que me explica que los bosques están sanos como nunca gracias a la abundancia de Co2, que lo respiran por la noche y devuelven oxigeno, limpito y listo para contaminarlo de nuevo.
También el fitoplancton necesita de un poco de basura en la atmósfera, son billones de diminutos animalejos que flotan en los océanos y dan de comer a esas pequeñas quisquillas que luego se meriendan las ballenas, aunque algunos millones se los engullen los funcionarios del "panel".
El mundo debió ser un horror sin Co2, con noches heladas sin gases que conserven el calorcillo.
Siempre que subo en un avión me asombra que antes de que te den la Fanta de naranja, afuera hace menos 40ºC.
El caso es que casi todos los días, algún agorero pronostica que nos vamos a derretir, los mares que se elevan por el derretimiento de los polos.
Siempre la misma imagen de un gran trozo de glaciar que se desmorona sobre el mar, como corresponde a su naturaleza creo yo.
El caso es que se van todos a París a tomar medidas contra el cambio climático, miles de funcionarios e intrigantes en los aviones que dejan una hermosa estela blanca de Co2 y vapor de agua.
Duermen en hoteles de lujo, calentitos de calefacción de fueloil, comen de manera desaforada en los bistrós, que paga el contribuyente contaminador.

Me irrita que un torda apaga la Torre Eiffel, como gesto para aliviar las emisiones, pienso yo que la puede dejar apagada para siempre, si tanto le preocupan los gases.
Me da el pálpito de que todo esto es un negociete para sacarnos mas perras, hablan del impuesto ecológico, mientras nos muestran tifones y tornados, sequías e inundaciones, osos polares que corretean desesperados y de nuevo el glaciar que se resquebraja con estrépito y una gran ola que lo acoge en el mar.
Son osados estos mercachifles, que hablan de una subida de dos grados para final de siglo, aunque hombres sesudos y tranquilos lo dudan.
Pienso en los sufridos castellanos del La Lora o el Páramo de Masa, que para el siglo XXII se levantarán en febrero a -8º en vez de esos crueles -10º.
Nunca he estado en Siberia ni en Alaska, donde intuyo que se dedican a expulsar gases con furor, para mejorar un poquito sus desabridas existencias.
El caso que con tanta matraca, se barrunta uno que quizá haya algo de cierto, que somos muchos y entre la calefacción y los coches, ayudados por las fabricas, echamos bastante humo.
Cuantos hay que para darse un baño en el Caribe viajan miles de kilómetros dejando un hilo de porquería sobre el Atlántico.
Veo que como ya no dejan fumar en los sitios, Europa se llena de millones de estufas de gas para reconfortar a los viciosos de la nicotina, que se agolpan en las terrazas.
Toda clase de iluminaciones suntuarias, incluso la del lerdo de la Torre Eiffel.....pues si están mosqueados los del Panel del Cambio Climático, que se queden en su casa y ordenen apagar para siempre las luces innecesarias, ordenen en sus oficinas ir con abrigo y censuren los viajes de placer por innecesarios, ademas de dejar fumar en los figones.
Después de la ultima glaciación la humanidad ha salido de su agujero de hambre y padecimiento, no se sabe que causó la retirada de los hielos, que no estaban allí estos abyectos leguleyos que cenan ahora en París.

Supongo que se nota que me disgusta el asunto, pienso que un par de volcanes y un fogonazo del sol, influyen mas que todos nuestros sucios hábitos, que afortunadamente la propia naturaleza se encarga de limpiar, que para eso es antigua y sabia, mas que los del Panel ese de las narices.

noviembre 21, 2015

20N.

Son ya unos pocos de años, una vida casi, cuando aparcaba temprano a la mañana como siempre en prohibido, en el lateral de la Castellana frente al Ministerio de Información y Turismo, hoy de Defensa.
Me encaminaba yo a mi "destino", en término de mi abuelo Jose Maria, así que mientras saltaba el bordillo con mi viejo beetle, lo escuché en la voz de Arias Navarro, entre sollozos......
Españoles, Franco ha muerto!!!
No me gusto el lloriqueo, no es propio de quien encabeza el estado, pero bueno el caso es que era gran acontecimiento, era como un padre para todos nosotros.
Era yo muy joven aunque ya licenciado y con trabajo matutino, sentí la orfandad aunque no recuerdo, sentimiento de preocupación alguna.
Habían sido ya meses de agonía y tras varias operaciones, escuchábamos el parte medico a diario, de una vida que se apagaba como una vela, en este caso un gran cirio pascual.
No recuerdo el resto del día, supongo que atendí a mis menesteres, eso si escuchando las nuevas horarias de Radio Nacional.
A la noche, tras la cena, vi en las noticias que la capilla ardiente en el Palacio de El Pardo, estaba siendo visitada por mucha gente.
He sido yo siempre muy de callejear y ver las cosas al natural, así que le espeté a mi hermano, entonces casi un niño.....vamos?
En menos de lo que se lee esto estábamos camino de la Puerta de Hierro a la luz amarillenta de los faros, saliéndonos por la carretera del monte del Pardo, hasta llegar al poco frente a la verja del palacio.
Frío intenso, en el pueblo una tasca abierta con grupos en la puerta a la luz de una farola, aparcamos y nos encaminamos a ver al fenecido.
Justo al ir a traspasar el umbral. la guardia del sitio nos cierra la verja, serian ya mas de las dos.
Sin gran pesar, volvemos a un Madrid desierto y oscuro que es el Madrid que yo conocí y que añoro.

Al día siguiente, ya el féretro en el Palacio de Oriente, se forman grandes colas de multitudes que quieren ver al Caudillo por ultima vez.
Recuerdo haberlas visto, varias colas, una por la Calle Mayor que tuerce a Bailen, otra desde Arenal cruzando la plaza, otra que sube desde la Plaza de España.
Un día mas pasa y el entierro matutino, muy estoico, en un Pegaso del ejercito camino de la sierra, televisión de colores casi por primera vez.
Luego otra mañana , la coronación del Rey en las cortes, que cierto es eso de que “el muerto al hoyo y el vivo al bollo”.
Y vaya bollo que se pillo el monarca, que dio hasta para los yernos, cosas de la vida.
El caso es que esto es lo que yo viví, sin que haya vuelto a preocuparme de Franco ni de los franquistas, al contrario de estos que andan ya cuarenta años de reproches y lamentaciones, quitando estatuas para poner otras, placas de calles para poner las de sus muertos.
No se si dentro de otros cuarenta años seguirán con la matraca del 20 de noviembre, le dicen 20N, que hay mucho resentido de que sus padres no ganaran la guerra, nada mas desabrido que padecer una  guerra y encima perderla.

Bueno pues no escribiré ya mas de este recuerdo ultimo de quien sin duda pasará a la historia, como héroe o como villano, para envidia de esta cantidad de menguados que claman y manotean para vencer a un cadáver, ya polvo uniformado, bajo la gran losa de granito en el Valle de los Caídos.


noviembre 13, 2015

Puente de la Constitución.


Llevaba ya varias semanas pensándolo, tengo que ir a ver el puente nuevo, le llaman de la constitución, supongo que por la de ahora que Arturo Mas trata de violar.
Aunque quisieron acabarlo en 2012, el aniversario de La Pepa, se les retraso tres años, que hay pocas perras para obras de esta envergadura.
El caso es que ya lo acabaron y le tengo yo querencia a la " tacita de plata".
Se me viene, el recuerdo de mi padre, que allá por los sesenta, quiso venir a Cádiz para cruzar el otro puente, ya antiguo, el de Carranza, entonces recién inaugurado.
Así pues razones sentimentales y la natural curiosidad, me mueven a llamar a Sergio y Alberto, quedamos a las once para tomar un café, el sábado y......”millas Cabanillas”.
La mañana esta buena, de sol tibio y algo de levante, arrancamos camino de la "ruta del toro" después de negarle a Alberto su idea de ir por Benalup, Vejer, Conil.....que no estamos para dar vueltas, queremos ir al puente derechos.
El viento arrecia aunque, al llevarlo a la espalda, se hace llevadero, se ven los alcornoques movidos a pesar de ser arboles recios.
A buen ritmo y con una parada en el cruce de Puerto Real, gasolina y mas café, nos adentramos en la autopista que conduce a la nueva maravilla, que ya se adivina al fondo con sus grandes pilonas y los cables de los que cuelga el tablero.
La sensación ya cerca, es como de montaña rusa, una gran cuesta que nos sube a cincuenta metros sobre la bahía, despacio y de pie sobre las estriberas para ver el mar, después, la bajada y una rotonda estrecha donde esta el Corte Ingles, que por algo y a pesar del retraso, estaban a la espera en esa rotonda.
Me da lastima de Cadiz, ciudad isla de los fenicios, que se va acremallando por el tren y los puentes, cuando debió permanecer distante y aislada, con su pasado glorioso y su ruina presente.
Les insisto a mis colegas para ir al oratorio de San Felipe Neri, cuna de las ultimas sesiones que nos proclamaron ciudadanos, en aquellas cortes constituyentes con la nación invadida y el rey secuestrado.
Mientras el cura desgrana sus explicaciones sobre retablos y capillas, imagino a los diputados con sus casacas y peinados, muchos de ellos clérigos, otros venidos de las provincias de América.
El publico agolpado en las galerías superiores, que vocifera o aplaude las intervenciones de los próceres.
Mientras, como una tormenta lejana, las explosiones de las baterías francesas, que envían bolas de muerte por el mismo aire donde ahora discurre el nuevo puente.
El día de San José se promulga, tras el discurso de Argüelles y se lee al empezar:

CAPITULO I
De la Nación española.

Articulo I

La nación española es la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios.


Ya en la Plaza de Mina, ante unas cañas pienso en como, unos mindunguis van a desafiar estas palabras solemnes y antiguas, como ya lo hicieron ha dos siglos los del otro hemisferio, somos pueblo malo de unir, levantisco y anárquico, así que veremos como acaba este triste episodio de los catalanes.
Volvemos por puerta de tierra, hacia San Fernando y luego Chiclana.
El levante ahora furioso, nos ataca de frente y zarandea las motos como queriendo dar en tierra con ellas.
Batallando llegamos al mirador del estrecho, hoy de aspecto siniestro.
Las nubes plomizas cruzan veloces por sobre los barcos que diminutos, se adivinan cortando las olas blancas.
Nos volvemos separados, me invade un pesimismo extraño, nostalgia del entusiasmo constitucional, nostalgia de que Cadiz ya es menos isla, nostalgia del puente de mi padre en un Cádiz ya inexistente.........aunque comprendo que es necesario, no me gustó el puente.





noviembre 01, 2015

Los Fieles Difuntos.

Esta noche cálida, ya del uno de noviembre, es la de los difuntos, la de los “fieles difuntos”.
Es una forma suave de mencionar a los muertos, también se dice fenecidos y fallecidos, o ausentes e incluso finados....hasta la Iglesia le ha rebautizado como " festividad de todos los santos", parece que el vocablo muerte quisiéramos eliminarlo del vocabulario.

El caso es que todos, menos los niños, inconscientes ellos, tenemos muchos a quien recordar, padres, abuelos y tatarabuelos, primos, tíos....eso solo de parientes, luego los personajes que han sido telón de fondo de nuestras vidas, Franco, Don Juan, Calvo Sotelo, Suarez y Polanco, Don Emilio y Ferrer Salat, junto a Mendoza, estos últimos muertos en la coyunda dicen las malas lenguas, que debe ser muerte dulce y cachonda.
La guadaña de la parca se lleva igual a famosos que a míseros, guapos y feos, pobres y ricos.
El caso es que deberíamos hoy rezar una oración mirando al mas allá, recordando a todos ellos, con una sonrisa de comprensión y simpatía, que todos somos pecadores.
Luego están esos otros muertos que no consideramos, mas antiguos y que no son conocidos nuestros ni parientes, Napoleón, Fernando VII y Godoy, mas antiguos si cabe, Boabdil el llorón y los Reyes Católicos, el Gran Capitán... todavía mas pretéritos, Alejandro o Genghis Kan, Sócrates y Pitágoras junto a Pericles, los emperadores romanos y los caudillos hispanos, como Viriato.
Cuantos cromañones y neandertales, además de australopitecus, que deambularon por estos mismos prados mirando estas mismas estrellas, recordando a sus queridos ancestros vestidos de pieles, que empuñan el hacha de silex.
Tantos difuntos que para nosotros son historia ya desvahida, pero que fueron seres, que padecieron frío y calor, infelicidad y éxtasis, pobreza y plenitud.
Se me olvidan esos otros sin historia, los millones de indios de América antes de Colon, que los puso en los libros, multitudes de chinos, en todas esas dinastías milenarias, los esquimales durante siglos cazando focas en los hielos antiguos, para que seguir recordando.
El caso es que el día de los difuntos me parece mejor que ese pueril Halloween de niños disfrazados pidiendo caramelos, que tratan de asustar a los vivos.
Nunca me dieron miedo los muertos, que prefiero a Tutankamón momificado que al ministro Rato vivo y vendiéndome algo, los muertos nos contemplan, con sus ojos vidriados, mientras se compadecen de nosotros, los vivos.
Noche para encomendarnos a tantos que nos precedieron, algunos santos, muchos desastrosos, pronto seremos también nosotros de la legión de espíritus que dejaron su rastro sobre la tierra.
Así pues, rezaré una plegaria por todos los difuntos, negros chinos indios y blancos, malos y buenos, jóvenes y viejos, famosos y anónimos que todos ellos vivieron y se esforzaron en esta carrera de fondo que es la existencia.