abril 20, 2016

La Hermandad.

La cofradía de pescadores tenia un bar cerca del Bidasoa, mas bien una tasca, que llamaban La Hermandad.
Con los fraileros y la carpintería de azul, la fachada blanca, unas mesas grandes de tablas de madera con bancos corridos, a la tarde bocadillos de queso fundido, para cenar merluza en salsa verde, o chipirones, o lubina hervida con mahonesa, todo sencillo y sabroso, sin estas mixtificaciones de la cocina moderna.

Nunca reparé en el termino, pero hermandad es lo mismo que cofradía, que los latinos al hermano le decían “frater”, los italianos dicen ahora “fratello”, de aquello viene “cofrade”.
Existieron muchas hermandades, de oficios diversos, es un termino que implica unión y compasión ante la desgracia, aunque muchos abusaron y las hicieron desaparecer, estableciéndose los seguros médicos y los planes de pensiones, que ya no hay hermandad entre nosotros.
Recuerdo a Alfonso Guerra, que con su hermano no practicó precisamente la hermandad.....o quizá si, que se compadeció de la sangre de su sangre y le agenció un despacho que le proveía de una vida muelle y una finca cerca de Sevilla con unos caballejos, entre cafelitos que removían los expedientes, pues que también es esto hermandad.
El vinculo de padres e hijos es indeleble y duradero, cuarenta, cincuenta años? nos dan la vida y la educación, no a todos, el cariño.
Los hermanos duramos mucho juntos, toda una vida, desde las cenas de sopa y filete empanado, noches de televisión juntos, mismo dormitorio de dos camas, luego ya, aunque con vidas independientes, sabemos que somos hermanos, aunque pasen los días y los meses sin mucho contacto, somos los hermanos.
En los monasterios también se llaman entre si hermanos, debe ser por ser hijos todos del “Padre Eterno”, aunque no es lo mismo.
Esas reuniones de gente que van en carretas a ver a la Virgen en la aldea de El Roció, se llaman igualmente hermandades, la de Triana es muy famosa, así que allá se van los cofrades cantando por los caminos, con el sin pecado, hasta las cejas de fino y tan contentos de cantar coplillas a la venerada "Reina de las Marismas", que yo los he visto por las rayas de Doñana dando tumbos.
Los hermanos a veces cuando niños se pegan, patadas y pellizcos, como los cachorros de oso que se zarandean y mordisquean.
Pienso que crecen unidos y se establece el cariño que dura de por vida, aunque a veces ocurre lo imprevisto que rompe tan estrecha relación.
Las herencias Hay!!! .......he visto yo que separan a los hermanos, que decir de los títulos, que mas de uno por ser barón, acude a los tribunales y deja de hablar con quien es de la misma camada.
Recuerdo dar un pésame a una amiga, por su hermano fallecido, quien me espetó que para ella su hermano había muerto hace años, esto es triste y muy desabrido, especialmente para los padres, que los quieren a todos por igual normalmente.
Todo este discurso no tiene ni pies ni cabeza, es solo que pensaba yo sobre mis hermanos y la hermandad, me pidieron hace tiempo que escribiera sobre esto, somos bien avenidos y de buena crianza, lo que es gran suerte pues con los sobrinos y los hijos de estos, se siente una base solida, un cimiento firme, que viene a ser la familia.
EL Evangelio esta lleno de referencias a los hermanos, que el prójimo debe ser tratado como un hermano, no como el de mi amiga que era odiado, sino como el criado de la misma leche y bajo el mismo techo.
Aquí somos muy irónicos e inventamos eso de “Dios dijo que fuéramos hermanos pero no primos”, lo que es gran verdad.
Con la complicación de la modernidad, hay ya muchos hijos únicos, sin hermanos, solos ante la vida, sin nadie con quien sentirse acompañado en el camino, sin nadie a quien ponerle un despacho para que tome  cafelitos, aquí mismo a la vuelta de la esquina.


abril 17, 2016

El mes de Abril.


Esta ya mediado el mes, se templa el aire que vibra ahora lleno de vida que se despierta, las hojas nuevas y verdes de los arboles, los pájaros que cortejan a sus celadas pájaras, las aves que planean camino del norte desde el África callada, allá lejos cruzando el mar del estrecho.
Las culebras lagartos y salamandras, notan que su cuerpo se calienta y se remueven en sus escondrijos, idos ya los meses sórdidos del invierno, los meses que les hielan la sangre, la vida difícil, casi imposible, como lo ha sido para nosotros los hombres, que también nos ocurre igual.
Abril es mes de vísperas, todo son carreras y retoques de ultima hora, nervios de querer preparar la fiesta de la primavera sin que se olvide nada, hoy mismo miraba yo como los naranjos se ponen las flores blancas de azahar, los alcornoques, tan adustos, tienen ahora hojas tiernas, infantiles, junto con sus flores diminutas amarillas.
Los abejarucos pasan raudos con sus cantos, para buscar sitio donde juntarse con su amada y criar a sus polluelos de colores.
La solemne águila, ha reconstruido su gran nido, estropeado por las tormentas y vuela silenciosa mirando las novedades de su cazadero, mientras su enamorada ordena las ultimas ramillas en espera de la semilla que vendrá.
El aire de abril, aunque no se ve, cambia de tono y con la huida de la friura, se pone entre dorado y amarillo, incluso invisible, si huele mas denso y lleno de matices nuevos.
Todo al fin, día a día, se va transformando para la renovación de la vida y cada mañana el mundo de por aquí, se nota un poco diferente, mas completo a cada instante, mientras el sol, el astro rey, se levanta un poco mas al sur y sube cada día mas para contemplar su obra de renovación.
Escuchaba la canción de Sabina que me produce tristeza, de pensar que te puedan robar el mes de abril, tantos meses de abril ya, unos robados y otros..perdidos por no apreciados, que vivimos alocados y deprisa, sin reparar en estas cosas de la naturaleza.

Quién me ha robado el mes de abril
Cómo pudo sucederme a mí
Quién me ha robado el mes de abril
Lo guardaba en el cajón
Donde guardo el corazón.
Somos mas de vivir de ilusión que de realidad, de vísperas que de festejos, de sueños que de despertares, así que abril es un mes lleno de promesas por cumplir, un mes de ingratitudes para olvidar.
Mañana ya cumplida la mitad de su tiempo, continuará el despliegue de esperanza y frenética actividad, anuncio de que todo continuará germinando como lo hace la vida cada temporada, gracias a la mano de quien todo esto pensó, que era bueno.
Así pues salgamos de la penumbra y el hastío del tiempo frío que ya nos deja, olvidemos la vulgaridad de los hechos de los hombres, pues que ahora en abril nos rodea la poesía y el esplendor de nuestra propia vida, junto a los millones de seres que se encaminan de nuevo al incierto futuro siempre desconocido.
Que no llegue el calor y cantemos nostálgicos hay…. por la perdida de este  singular y delicado tiempo.

Quién me ha robado el mes de abril 
Cómo pudo sucederme a mí........

marzo 23, 2016

Suicidas.

No sé yo de los primeros suicidas en la historia, que es cosa singular privarse uno mismo del aliento.
Famosa fue la inmolación de los numantinos, frente al largo sitio de su ciudad por las legiones romanas, pero es este suicidio de dignidad, para no someterse a la esclavitud y la ley de la odiada Roma.

Leyenda es lo de Cleopatra, que se quito la vida al ver que no podía seducir a Octavio, con una culebrilla a la que llaman áspid, es decir una cobra egipcia.
Escuchaba yo siendo niño, de los suicidios por el juego, a la salida de los elegantes casinos de principio de siglo, noches de bebida y excitaciones que acaban en la más absoluta de las ruinas.
La cabeza da más vueltas que la bolita de la ruleta y al amanecer, viendo la vida ya imposible, un disparo seco en la sien con una pistola pequeña y sofisticada, ya no hay ruina.

Conocí también de los que se arrojaban por el viaducto de Segovia, cuarenta metros de caída a la calle del mismo nombre, eran suicidios románticos, por amores a veces, por contrariedades o por ruina pero sin casino, que la merma de la bolsa es producida por muchas circunstancias.
Los temerosos kamikazes que en sus pequeños aviones tratan de estrellarse contra la cubierta de un portaaviones, o las baterías de un gran acorazado, al cabo eran soldados....
Los he visto con su casco de cuero, pañuelo blanco con el sol naciente en la frente, mientras beben un pequeño vaso de sake para infundirse animo, son muy jóvenes, apenas una veintena.
Ya en mi juventud empezó esto de los suicidios matando a otros, es un asesinato suicidio.
Primero los palestinos, en cualquier café de Telaviv o en un autobús de Jerusalén, durante años de sordidez, aunque los israelitas, dinamitando la vivienda de los padres del atroz joven, acabaron con la costumbre por ahora.
Con los años, vino lo de Nueva York, en modalidad nunca vista, que los kamikazes hacían la guerra y se mataban ellos solos, estos otros especímenes con grandes aviones llenos de pasajeros, con sus maletas y todo, se estrellan contra los edificios, en un Apocalipsis del suicidio no superada hasta ahora.
Lo que sí se ve casi a diario, es lo del cinturón bomba o el coche bomba, incluso recuerdo la bicicleta bomba, que más da en ese furor de destruir y destruirse.
No sé qué pensar de todo esto, supongo que es parte de el odio, sentimiento muy popular, provocado por la infelicidad, la envidia, el agravio imaginado o real, es tan fácil odiar.
Lo peor es que una vez popularizado, se extiende como la mala hierba y golpea a inocentes en las discotecas, las mezquitas, los mercados....que decir de ese piloto alemán que con la “depre” se llevó por delante tantas vidas, en lugar de ir a un viaducto, que en Alemania digo yo habrá muchos.
Mientras, los verdaderos infelices, desvariados de todo sexo y religión, se eliminan en silencio y sin dañar al prójimo, yo he conocido a varios en estos años, a veces los recuerdo y pienso en ellos, preguntándome por sus razones para tan irreversible decisión.
Una conversación, un gesto, un poco de ayuda quizá lo hubiera evitado, eran amigos o conocidos y no se pudo sospechar de esa tremenda determinación.

Estos otros suicidas de estos días, torvos y llenos de furor, si pudieran volarían el mundo, mejor aun la galaxia, ojalá alguien se apiade de ellos, desgraciados.

marzo 18, 2016

El portero.

El de casa se llamaba Anastasio, que es nombre proveniente del termino griego, "anástasis" viene a decir resurrección, aunque este del que me ocupo era más bien mortecino, taciturno le cuadra mejor.
De avanzada edad y aspecto sanguíneo, congestionado y algo obeso, de gran talla como se espera del mantenedor del orden en las escaleras y el ascensor.
Abre la doble puerta de madera pintada en verde, con puntualidad militar, a las ocho, llueva o nieve.
El día queda así inaugurado, con el contento del sereno asturiano, que ya muy borracho se encamina a su morada manojo de llaves colgado al cinto.
Anastasio con vestimenta de faena, fregotea el portal y le da un riego a las plantas del patio, de macetas con grandes hojas verdes como de la jungla.
Para las diez viste librea, verde también, como las hojas del patio, dos filas de botones dorados que le caen por bajo de las rodillas, lo que con su corpulencia le hacen aparecer como una autoridad, en la portería de la casa de pisos de ladrillo rojo.......

Cuando el anciano dueño del inmueble, el Dr. Ager, sale a sus quehaceres, saluda de forma servil y empalagosa, también a su señora, impedida e igualmente ya anciana.
El resto del día se recluye en su tabuco con la ventana de cristal, desde la que vigila la llegada de intrusos o de algún descuidero.
El portero vive en la portería, así que aunque la paga es escasa, no tiene hipoteca, el mal de nuestros días.
Durante años a través de sus gafas grandes, nos ve a los niños de la casa como un mal inevitable, propio de la biología pensará el.
Atiende a los repartidores y los envía con severidad, por la escalera de servicio, escalera ya inexistente incluso en ese barrio de Madrid con nombre de marques.
Con la democracia, el benéfico gobierno los convirtió en "empleados de fincas urbanas", aunque por economía de lenguaje la gente seguía preguntando por el portero, oficio que solo se conserva ya en el fútbol.
No obstante, algún menguado denominaría a Casillas como guardameta, todavía, caso de ser más menguado, diría guardameto, que la estulticia humana no tiene límite.
El caso es que Anastasio pasó muchos años guardando celosamente aquel gran portal de Serrano 46, ahora un “Hotel Boutique”, parece mentira las vueltas que da el mundo.
La casa de vecinos decente convertida en sucursal de cadena hotelera, con clientes extraños que salen y entran a diario, apenas unas horas de sueño para arrastrar de nuevo la maleta de ruedas, el señor Anastasio nunca hubiera aprobado la decisión de los deudos del Dr. Ager.
Nuestro portero pasó a mejor vida, no recuerdo en qué circunstancia, aunque para su fortuna pienso, antes de la aparición del portero automático, prodigio de la electrónica.
Supongo que algún departamento administrativo bautizó el invento como "empleado de finca urbana automático", esto ultimo no lo puedo asegurar.
Anastasio hubiera palidecido al ver su librea de doble botonadura dorada, sustituida pe un artilugio despreciable empotrado en el muro, aunque también con doble botonadura de plástico blanco.
Luego con los años han venido el cajero automático y el piloto automático, que infamia, que cualquier día se lanzará el arquitecto automático y quedaremos los del oficio consternados, como casi le ocurrió a Anastasio.

Compases, escuadras y cartabones arrinconadas y los lápices sin punta sobre los tableros ya inservibles.