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mayo 31, 2016

Desencuentro en el mar.

Viajar en el mar es fácil, cuando fui al Monte Líbano, me di cuenta de lo farragoso de viajar por tierra, los caminos son malos cuando los hay, que antes del aserradero tuvimos que abrirnos paso con las espadas.
Al hacerse la noche, hay que improvisar la comida, que se cargó a la espalda durante la marcha, preparar donde yacer, si viene la lluvia construir un chozo y.......la inseguridad, que cualquier partida de forajidos puede afanar lo que llevas y peor aún, esclavizarte o quitarte la vida.
Pensaba esto mientras navegábamos al atardecer, dando ya vista a las murallas de Sidon, con la mar tendida y un viento suave del oeste que nos empujaba en silencio y de forma delicada.
Despreocupado, me adormecí en cubierta, hasta mi brusco despertar por un rayo atroz que casi parte nuestra embarcación.
Se desató una tempestad como nunca vi en todos mis años por los mares, que pareciera ser día por los continuos relámpagos, el viento rabioso que rasgo la vela, la lluvia tan intensa que los soldados se aprestaron a baldear la bodega por miedo del patrón de que nos hundiéramos por tanta agua embarcada.
Desvelados y llenos de pavor, pasamos la noche empujados por el viento del este que ladeaba el casco y nos zarandeaba contra las olas, se apagaron los fuegos y el frío nos invadió hasta las entrañas.
Al amanecer, ya sin lluvia, compusimos un aparejo que al menos nos permitió gobernar las olas, aunque seguimos adentrándonos en el mar, más lejos de nuestro puerto a cada hora.
No soy yo muy de desesperarme, pero me vino mal el aire y me lamentaba de mi vida de grumete aspirante a piloto...algún día.
Aborrecí el mar y su soledad, sus caprichos y su presencia infinita, estaba harto de no tener una vida como los jóvenes de Sidon o de Alejandría o de Gádes.
Siempre solo entre estos remeros, los soldados y el patrón, apenas unas palabras al día, casi siempre ordenes.
Dos soles y dos lunas estuvimos con vientos contrarios del este, hasta que un helado norte nos permitió encaminarnos de nuevo a puerto.
Dos días mas rumiando mi descontento y la determinación de abandonar al viejo y a su maldito cascaron, que poco mas era la nave a la que llegué a idealizar, soñando con ser el patrón algún día.

Cuando avistamos las murallas y la rada me calme un poco, pensando en comer caliente y descansar, quitarme la sal de la ropa y de la piel, olvidar por un tiempo en tierra, las ahora para mi, esquivas aguas.
Al fondear la embarcación ya vi yo que varios del almacén nos hacían gestos, daban gritos, quizá por nuestra tardanza en volver que nos creyeran ahogados, como tantos otros de la ciudad en el pasado.
Cuando aseguramos la nave, fui de los primeros en desembarcar en la chalupa, antes de poner pie en tierra lo escuche con claridad.....El viejo ha muerto hace diez días!!!.
Me quede ensimismado, solo contaban para mi las muertes violentas, de piratas o forajidos, nunca pensé que los hombres tranquilos y con vida ordenada, también fallecían.
Lo habían ya embalsamado y puesto en una urna de cedro, en espera de que vinieran los socios y parientes de esta parte del mar, de Galilea, de Byblos, de Creta y de los pueblos del Nilo, aunque los sufetas ya habían encomendado su espíritu a Melkart, cobrando mucho por los ritos y las plegarias, que cada uno tiene aquí su negocio.

Estaba yo anonadado, flotando, pensando en mi vida, en la que nadie pensaba, sin amigos ni padres ni parientes, ahora sien el viejo, que duerme junto a los piratas que matamos y a los ahogados de todos los naufragios y los heridos de todas las batallas. 

mayo 26, 2016

Guías de Teléfono. (Dedicado).

Han desparecido de nuestras vidas, sin que nos demos cuenta, como dicen que se mueren los pájaros, sin dejar rastro de sus cuerpecillos, aunque las guías de teléfono eran voluminosas y pesadas.
No las recuerdo cuando niño, además de no saber leer, tampoco sabia llamar por teléfono, supongo que seria una guía, para un Madrid de poco mas de dos millones de madrileños, de los que apenas medio millón tenían teléfono, la España pobre, muchísimo mas que la de ahora.
Con el tiempo y la inmigración, se convirtieron en dos tomacos, de paginas finísimas, de la A a la L.......de la M a la Z.

No se cuando apareció la guía por calles, pero ya eran tres guías, la de calles de paginas azuladas. Claudio Coello, Serrano..... Ayala y un numero infinito de calles desconocidas, que Madrid crecía deprisa, mas allá del Bernabéu, por la carretera de Extremadura y por la de Valencia, no había personajes para tantas calles y las nuevas tomaban nombres vulgares de ilustres desconocidos.
Buscar un teléfono toma su tiempo, veamos......Máximo López de la Morena.
Hay que separar la segunda y buscar en la primera, de la A a la L.
Se abanican las paginas mirando en la esquina derecha, arriba, las letras grandes negras.....J....K....l.
La....Le....Li.....Lu....por fin Lo....Loa....mas despacio el pulgar libera las delgadas hojas....Lod.....Lon....Lop....Lopez.
Hay que seguir con método, hay cien paginas de López, López López....al fin López de.
López de Castro, López de Heredia, López de la Cerda, esta ya muy cerca y sin pasar pagina, con el dedo índice, sobre las diminutas letras.....López de la Morena.
López del La Morena E. 7689434
López del La Morena P.  4567836
López del La Morena E. 6209818.....como se llamará el padre de Máximo?.
Es conveniente apuntarlo que de perderlo, será desesperante la nueva búsqueda.
Nunca miré creo las paginas amarillas, que no era para mi tiempo de compañías ni sociedades anónimas, mas delgada y con paginas del mismo papel, esta vez amarillento.
Cada pocos años, un empleado de telefónica repartía las nuevas guías, cuatro, atadas con una cuerda de bramante, flamantes y con tapas nuevas, las viejas se tiran al trapero.
En los bares, las guías de teléfono están colgadas de un cordón y sus paginas están sobadas, arrugadas a veces, desencuadernadas y con hojas rotas, es la imagen de lo publico que ahora esta tan en boga.
No viajaba yo mucho, que era cosa infrecuente y exótica, aunque si recuerdo la Guía de San Sebastián, flaquita y con apellidos vascos, aunque hay decenas de paginas de Garcias ,Rodríguez, Gutierrez, Martínez.....deben ser los Maquetos como los llaman allí.
Nadie se dio cuenta de que el empleado de Telefónica nunca volvió a llamar al timbre, las viejas guías fueron arrinconadas por el mas cómodo teléfono de información donde una señorita, en breves segundos nos espeta..
Tome nota......ya esta, así de fácil.
Ahora ya tampoco hay señorita, hay una web.
Hay una web para todo, hasta para entender por que le llaman web a estas cosas.
“Paginas Blancas” se llama, después de aguantar por unos instantes un anuncio de colchones, o de crema para la cara, aparecen unos casilleros sencillos de rellenar.

Máximo
Lopez de la Morena
Soria.......

Se aprieta el “intro” y ya sin anuncio de un seguro o de una silla sube escaleras, aparece rauda la cifra anhelada, 
975 271 075.
En no muchos años ya nadie sabrá que es una guía de teléfonos, aunque los cursis lo llamaban el listín, al menos los cursis si sobrevivirán a las guías, supongo que hasta el fin de los tiempos.