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diciembre 31, 2016

Matanza de los Inocentes.

Se celebra hoy el día de la “Matanza de los Santos Inocentes”, aunque últimamente se dice solo el día de los inocentes, que muchos iletrados pensarán que es la fiesta de las inocentadas, algo como la fiesta de broma, siendo que se conmemora algo atroz.
Lo que la historia dice, es que el Rey Herodes, conocedor por los profetas, de que había nacido en Belén un niño que estaba destinado a ser Rey, ordenó matar a todos los niños menores de dos años, estos fueron los inocentes que hoy recordamos.

Conservo yo un grabado que colgaba a la entrada de casa de mis abuelos, en el se ve a un bárbaro, que se prepara para descargar un tajo sobre un bebe, mientras su madre grita desconsolada.
Lo miraba yo con recelo cada vez que entraba en aquel silencioso vestíbulo con tarima de madera y paredes muy blancas, solo perturbado por el tic tac de un viejo reloj de pesas.
El resumen es que hoy 28 de diciembre, para la mayoría ya olvidada la historia, es solo un día de bromas a las que llaman inocentadas.
Está mañana temprano, mientras rumiaba un trozo de bizcocho ante un café humeante, veía las noticias y me parecían permanente broma.
Avisan las autoridades sobre la prevención ante los actos tradicionales de Navidad, de forma que en la Puerta del Sol habrá más policías que ciudadanos para recibir este nuevo año.
No sé si el reglamento del cuerpo les permite tomar las uvas, o llevar gorro de papel y matasuegras, todo es posible en esta tierra de nunca jamás.
Más llamativo es lo que se prepara entorno a la cabalgata de los Reyes Magos.
Mis recuerdos son de procesión de caballos y algún camello, con los pajes de sus Majestades y la multitud de niños nerviosos ante la noche que se avecina.
Debido a los jihadistas, escucho que van a bloquear las calles de acceso a Alcalá, no sea que algún buen devoto del Corán lance un camión contra la multitud de infieles que se va a congregar.
Los guardias van a vigilar a los conductores de las carrozas, no sea que un tunecino infiltrado masacre a los niños con la carroza del Corte Inglés, si el difunto Señor Areces levantara la cabeza.quiza sea mas grande la de Antena 3.
Los Reyes de oriente son sospechosos, que vienen de esa parte de por donde el califato y quizá vayan esposados, bajo las amplias alas del manto de armiño.
La comitiva estará flanqueada por yo no sé los miles de agentes con armas de guerra, que pienso que si hay "balacera" será lo de Herodes un pálido remedo de la que se pude montar de infantes tiroteados.
Después de tantos años de "educación para la ciudadanía"  que borró de la carta a los reyes, metralletas pistolas y granadas de mano, que los niños ya ni hacen la mili, digo yo que volverá el habito de regalos del ramo de guerra, que es lo que ven ahora los retoños incluso en la cabalgata municipal.
Para colmo de inocentadas, la alcaldesa amenaza con multas aleatorias a los asistentes, pues hay concentración de nitritos, así que apago la televisión y me deleito en el recuerdo las pacificas navidades antiguas
Todo esto reflexionaba acabado ya el café, que se me asemeja todo a una gran broma de los que nos mandan.
Por un puñado de locos, que ni deberían vivir en tierra de cristianos, estamos todos pringados con estas alarmas.
Ni en tiempos del Conde Fernán González y el moro Almanzor se vieron tales inquietudes, cuando la península estaba en su mitad habitada por los fieles del Profeta Mahoma.
Supongo que para las celebraciones del 2018 prohibirán ir a la cabalgata con niños, o se tomarán las uvas con chaleco antibalas, además ya no se llamarán navidades sino como dice la anciana "nitroalcaldesa", solsticio de invierno.

diciembre 26, 2016

Fiesta de Pascua.

En nuestros días ya muchos en esta ciudad, me he acostumbrado a vivir sin tener obligaciones, que desde niño tuve que obedecer órdenes de todos los que me rodeaban, siempre con la amenaza de la vara.
Ayudo a veces con las cuentas a Jaccobi, también enseño a escribir a los pequeños, así que el amo me trata con respeto e incluso con cariño.
El patrón está absorto en sus lecturas, que está casa tiene multitud de escritos y en las reuniones vespertinas con los vecinos, hablan de los escritos del viejo testamento y traen con frecuencia más papiros e incluso,tablillas de arcilla antiquísimas.
El patrón está haciendo gestiones con un agente del prestamista de Sidón, a quien confiamos mis caudales, estamos gastando plata y lo que llevamos encima no es mucho, así que conviene llenar la bolsa antes de partir, aunque todavía no sabemos a dónde iremos.

Hay algo que me incomoda de Jaccobi, tiene una sobrina de mi edad y anda haciendo planes con el patrón para que me acomodé con ella, ya sé que el patrón no quiere que vaya a Iberia, pero pretender que me quede en esta ciudad con una hebrea a la que no conozco, es una insensatez.
El patrón se ríe y dice que soy un mozo fuerte y bien formado, así que las casaderas se fijan en mi, por no mencionar a la de Sidón cuando tembló la tierra, que todavía me sonroja el recordarlo, aunque lo repetiría gustoso.
Yo creía que los hebreos se casaban solo entre ellos, pero me han aclarado los criados que aunque el padre sea gentil, quien transmite la raza es la hembra, así que tendría yo hijos hebreos y una buena dote, que el hermano de Jacobi es el médico más reputado no solo de Haifa, que le vienen clientes de otras ciudades, para que los componga.
Yo no quiero ni pensarlo, que haría yo encallado en esta costa, aunque no tiene rumbo mi vida, se que por hora no voy a navegar más, pienso en buscar a mi familia, de la que arrancaron a mi pobre madre.
Me ha recomendado el patrón entre risas, que diga que soy pobre y de oficio marino, que esta gente mira mucho de los caudales, pero insiste el viejo en que vayamos a visitar a su hermano el medico, quien prepara la celebración de la pascua.
Como aquí todo tiene que estar en los libros, nos ha leído de cuando los hebreos salieron de Egipto tras generaciones de esclavitud, cuando su dios mando unas plagas a sus amos, la historia es bonita y antes de dormir pienso en aquel gran éxodo por ese desierto que llaman del Sinaí, que yo lo he visto al navegar por su costa.
Se acerca el día de la comida familiar, a la que asisten también otros dos hermanos de Jacobi, que viven en Jericó.
El patrón ya le ha insinuado al viejo que antes de la boda, tendría yo que hacer un largo viaje, por ver de recibir una dote de unos parientes de la Turdetania, aunque el hebreo no sepa de esa tierra lejana.
El día de la celebración nos han vestido a su modo, con unas largas túnicas ocres y unas estolas de seda de tonos verdes.
Nos han cubierto la cabeza a como ellos lo hacen, así que camino de la casa de su hermano, parecemos unos hebreos más de la familia, los chiquillos y los criados también nos siguen.
La casa del medico es de piedra y está en la parte alta de la ciudad, al no ser del comercio como su hermano, es de tamaño más reducida pero muy alhajada de muebles de madera y alfombras de los persas.
Nos sentamos todos en el suelo entorno a una gran fuente de plata, junto a los otros hermanos y sus hijos somos más que una tripulación de una trirreme.
Después de un buen trecho de oraciones en la que los mayores canturrean en su idioma, sirven un cordero con verduras y sémola que pronto se reduce a un montón de huesos, que igual he visto yo hacen los buitres, este símil no se lo digo a nadie, que me lo van a reprochar.
Las mujeres trajinan sin parar yendo y viniendo desde La Cocina, la mayoría con el rostro cubierto, aunque distingo a las de la casa de Jacobi.
Hay una de mediana estatura, con ojos muy negros y cejas pobladas, a menudo me mira y gira el rostro cuando yo la miro.
Después de los dulces y la miel, traen bebidas destiladas de dátil y de manzana, que junto al abundante vino rojo que acompañó al cordero, hace las conversaciones confusas y de tono elevado.
Dos de los sirvientes, con dulzaina y tambor, hacen que la nube de niños, la mayoría ebrios, dancen de forma armónica y acompasada.
Al tiempo van los mas jóvenes cayendo dormidos por los suelos o en brazos de sus padres, que indiferentes hablaban ahora de la marcha de sus negocios.
De vuelta ya muy tarde a casa del viejo, el patrón me indica que la joven de las miradas es la del proyectado trato.

Mientras concilio el sueño, pienso en marcharme de aquí aunque sea a lomos de un camello, estos hebreos son amables pero me están ahogando, como lo sentí una vez de niño en que caí del muelle y me vi rodeado de agua sin poder respirar, así me siento en Haifa.

diciembre 18, 2016

la caravana.

Llevamos ya muchas jornadas atascados en Haifa, dos lunas ya, la familia de Jacobi el comerciante en telas, nos considera ya parte de ella y la vida es fácil, aunque aburrida, las comidas siguen sin gustarme.
El patrón hace gestiones por buscar transporte hacia Egipto, pero aquí apenas paran navíos en esta época, siempre nos dicen que no vendrán navíos hasta el buen tiempo.
Gran revuelo ha causado en la ciudad la llegada de una caravana de anabateos, con cientos de camellos cargados de productos de oriente.

Han acampado en la falda del monte junto a un arroyo.
Hemos acompañado al comerciante junto a sus criados, además de cinco mulos, pues que tiene el, contratada mercancía con el dueño de la caravana.
Han formado una ciudad de jaimas de telas ocres con sus calles y los corrales para el ganado, junto a una dehesa, pues transportan las provisiones de corderos y carneros, además de caballerías y cientos de camellos.
Jacobi ha tratado con un hombre muy moreno de pelo negrísimo y el rostro con afeites, que yo nunca lo vi igual, un criado me susurra que es de la India.
Le muestra las telas de seda, algodón y de lino, algunas estampadas de colores muy vivos.
El mismo criado me dice que tarda la caravana más de doscientas jornadas en atravesar los desiertos de Arabia, desde las costas de una mar que nunca hemos navegado, en un puerto al que llaman Ormuz.
El hombre moreno discute los precios con Jacobi llegando a darse gritos que me hacen pensar que van a sacar los cuchillos, pero son solo tretas del comercio, que yo las conozco bien.
Parece que la abundancia de piratas en ese mar lejano, junto a las tribus de ladrones árabes que acuden a las aguadas, ha obligado a llevar una numerosa escolta de guerreros anabateos, lo que ha encarecido el transporte.
Finalmente tras horas de regateo e innumerables tazas de un té verde muy endulzado con miel, se han abrazado y los criados han cargado la mercancía en los mulos, volviendo al almacén ya muy entrada la noche.
Acuden a la caravana de todas las ciudades del interior, también de Damasco y Jerusalén y otras mas del reino de Judea.
Muchos en Haifa hablan nuestro idioma, pues que ellos no saben escribir ni de cuentas en el suyo propio, aunque lo pronuncian de una forma extraña que me ha costado entender, así que suelo vagabundear por las calles curioseando los mercados y los talleres de los artesanos.
El patrón sigue con sus gestiones y me dice que no podemos ir por tierra, atravesando la patria de los filisteos, gente malvada y de costumbres degeneradas, que según uno de los libros de los hebreos, Jehová castigó con la destrucción de Sodoma y Gomorrah sus dos grandes ciudades que ya no existen.
Jacobi repite que tengamos paciencia y esperemos a las naves egipcias que vendrán con el tiempo bueno.
El patrón que es muy descreído de nuestros dioses, habla a la noche con conocidos de Jacobi, a los que agasaja al anochecer con infusiones y unos humos de unas hierbas que inspiran para luego expulsarlos lentamente.
Yo lo he intentado por ofrecimiento de un criado y me ha hecho toser y casi ahogarme.
Los hebreos como ya dije tienen un solo dios, aunque infinitos profetas según entiendo.
Los rabinos son los que mandan y juzgan aquí, como los sacerdotes de Sidón que desde el templo gobiernan nuestras vidas.
Todo lo tienen escrito los hebreos en libros que aprenden a recitar de memoria desde niños, empezando por la Torá de Moisés, dicen que este fue el único profeta que habló con Jehová cuando estuvieron vagando por el desierto, después de escapar de los egipcios.
El patrón me ha dado unos textos a los que llaman Génesis y que me han gustado mucho.
Relatan la creación del mundo en siete días y en el último, su dios hizo un hombre y una mujer que son el origen de todos los pueblos que vivimos en este mar y en otros mares y otras tierras que desconocemos, la tierra de la India también supongo y la del nacimiento del Nilo donde los hombres son negros de piel.
A mí todo esto me parece difícil de entender, que me enseñaron que solo Melkart es el dios supremo que rige nuestro destino, claro que nunca en Sidón me dijeron de donde viene el mundo y los mares, los animales y los árboles, las aves y nosotros los hombres.

El patrón me sigue tratando como a un niño y me dice que ya entenderé con el tiempo, mientras vuelve a la lectura de otro de los libros de los hebreos, está vez escrito en griego, me dice que procede de Alejandría y es muy valioso, se llama el Deuteronomio, palabra que me cuesta pronunciar que apenas hemos navegado por el Egeo y no se casi nada de esta habla.

diciembre 17, 2016

La huida.

Me siento como un forajido, nunca antes había yo huido como hacen los bandidos, el patrón se ríe de mi congoja y me sermonea sobre la prudencia en el trato con las mujeres, más si cabe cuando tienen dueño.
El camino a Beyrut transcurre por la costa, gran trecho por la misma playa, por lo que se hace cansado habida cuenta de los fardos con nuestras pertenencias.
La primera noche nos sorprende en descampado, sobre la arena cavamos unos nichos y envueltos en ropajes dormimos, más mal que bien.
A la mañana los huesos se sienten rozar por la humedad acumulada.
En las escasas chabolas que cruzamos, los críos corren despavoridos al vernos, los adultos nos miran con desconfianza, pensando que somos recaudadores de tributos, peor aún asirios, que con frecuencia razzian la zona ante la falta de protección de los reyes de Sidón y de Beyrut, que solo se ocupan de esquilmar con tasas y cargas a estos miserables.
El patrón me  repite que borre esos pensamientos, la tierra, me dice, no es justa ni injusta, solo hay fuertes y débiles.
El lobo se come a la oveja y no hay nada que pensar sobre ello, es perder el tiempo.
Me callo, que acato su mayor sabiduría, aunque los humanos somos todos lobos o todos ovejas y entre los de la misma especie no se dañan como lo hacemos nosotros.
A la tercera jornada avistamos las murallas de la ciudad, mucho más pequeña que Sidón y con un mal puerto, las embarcaciones de poco calado.
Cerca del templo, encontramos posada confortable y una sopa caliente, este bienestar me hace olvidar la huida precipitada de la que ha sido, mi casa desde niño.
Juntos recorremos el muelle preguntando por algún destino que nos convenga, la mayoría niega con la cabeza, son pescadores que apenas se alejan de la costa.
El dueño de una nave cochambrosa en la que cargan grano en grandes sacos de esparto, se dirige nos dice a Haifa del reino de Isrrael, el patrón comienza a negociar el viaje, aunque no entiendo yo que volvamos al sur de donde venimos.
Tendremos que remar y ayudar con los aparejos, nos dice el sucio dueño de esa cosa a la que él llama embarcación, a cambio, el viaje será de balde, pues que estaba escaso de tripulación, aunque el patrón no le dice de nuestro cualificado oficio del mar.
De inmediato nos pone a cargar sacos y a proceder a su estiba, al anochecer me duele la espalda y sin más dilación, sueltan amarras y me encuentro remando para buscar el viento de mar adentro.

Antes del amanecer, saltó un viento fresco del norte y a duras penas la tripulación desplegó la gran vela, demasiado grande para el desdichado esquife al que confiamos nuestras personas.
Al aumentar el viento, el mar se arboló y al tomar las olas de popa, alcanzábamos gran velocidad, con lo que clavábamos la proa en la ola precedente, con gran trasteo del aparejo.
El patrón le advirtió al dueño, para que redujera vela, ante lo que este daba grandes risas, que a mi parecer estaba ebrio, que le viera yo toda la tarde arrimado a una vasija con licor, creo que de cebada.
Ocurrió lo que era de esperar, en una de las clavadas el palo se vino abajo, sobre uno de los grumetes que quedó malherido y quejoso sobre la cubierta de proa.
El dueño rompió a gritar y a dar órdenes confusas, el patrón, de un empujón lo arrojó de lado y comenzó a pilotar por su cuenta, primero con los remos por ver de no poner de costado la borda, que hubiéramos volcado de grande que ya venía el oleaje.
Luego y gobernada la nave, el mismo levantó un aparejo de fortuna, con lo que junto al ventarrón y la marea de popa, arribamos al anochecer a la ensenada donde se acuesta Jaifa, en la falda del Monte Carmelo, que tantas veces viera yo en el horizonte a la vuelta de Egipto a Sidón.
No nos despedimos del dueño, que dormía la borrachera entre los sacos, el herido se recuperaba y el resto de la tripulación nos dio las gracias con grandes reverencias.
No navegara yo nunca bajo las ordenes de un borracho, que el alcohol confunde el juicio y vuelve temerario al marino.
Haifa como es sabido, es de la patria de los hebreos, gente extraña y de firmes creencias, que pasan el día orando a Jehová y no piensan sino en una vida futura contemplando a su creador.
Visten de una forma andrajosa y los pelos y las barbas, parece que no se los cortáran jamás.
Al poco encontramos alojamiento en una casa amplia de un comerciante en telas que nos ajustó el precio a lo que nos convenía.
La casa rebosaba de niños, habidos todos del comerciante y de varias mujeres que hacían las labores y la cocina.
La casa era limpia y luminosa, con un gran patio interior al modo de como construyen los romanos.
El patrón me dice que para ir a Cartago, hay que navegar por el sur, que  Sicilia divide el mar en el de los romanos y el nuestro, por lo que no nos conviene acercarnos ni tan siquiera por Malta, sino más bien por la parte del Nilo y las costas de los libios.
La comida en casa de Jacobi, que así le llaman, es de aromas extraños y antes de que alguno meta la escudilla, el comerciante reza innumerables letanías, doblándose en reverencias ante su dios, el único verdadero a su parecer.
Las mujeres sirven a los empleados y a los niños de la casa, las crías jóvenes también ayudan, solo los varones se sientan en el suelo y son atendidos, entorno a la olla sobre la lumbre.

Acabado el sabroso guiso, para mi sorpresa, el patrón habla fluidamente con el hebreo en su idioma, el murmullo y el calor del hogar, hacen que me quede dormido, pensando una vez más en mi pasado que se aleja y en mi incierto futuro.

diciembre 05, 2016

Noticias sorprendentes.

Desvelado por el ruido de la lluvia inclemente, curioseo en las noticias mientras fumo un par de pitillos en cuya cajetilla roja y blanca, alguien me avisa de que mi doctor o el empleado de la farmacia me puede ayudar a dejar el tabaco.
No creo que sea el fabricante de pitillos el que pone eso, supongo que será el H de P.....que se lleva el 75% de su precio en impuestos.
Volvamos a las noticias:
En casa de mi familia solo entraba el ABC, diario monárquico, aunque yo creo que mas era por lo de las grapas, que los demás periódicos se desbarataban y no valían luego ni para envolver.
Ahora no hay que ir al quiosco e incluso a esta hora tan intempestiva, puedo leer lo que acontece al instante, a cambio de pinchar con el dedo unos diminutos carteles en los que pone "cerrar" o aún más fashion......"skip ad".
Veo que dimite Matteo Renci por un referéndum que no le ha salido bien, tampoco sé que preguntaba así que no me inquieta mucho.
La cifra de víctimas en el incendió de California va ya por 33, creo que hacían una fiesta, se les quemo la nave por algún exceso, supongo que mañana serán más los desdichados.
Por aquí el agua se ha llevado a dos inocentes, hacemos mal las cosas y cuando llueve mucho se forma la riada y todo lo que es sótano o baja se anega, que le vamos a hacer.
He visto lo de la riada en Málaga en 1.907, todavía no escarmentamos, total como ocurre cada diez o quince años.

Por fin veo algo que me sorprende:
Hans Solo ha demandado a la Princesa Leia.
Repaso la noticia con atención, la Princesa ha publicado sus memorias, en ellas relata, que el piloto del Halcón Milenario, mientras la lucha contra el Imperio, se la beneficiaba.
A mí no me importa mucho la verdad, el caso es que se cargaban a Darth Vader y a todos los muñecos esos de la coraza blanca, nunca supe si eran robots o gente, pero eran muy cabritos y había muchísimos.
Lo que más me desconcierta es que el héroe, Luke Skywalker, aparece después de tanto tiempo como corneado y no dice nada la noticia de Chewbacca, aunque caigo en la cuenta de que aquellos gemidos con los que se expresaba, eran provocados por el comportamiento libidinoso de su jefe.
Los niños y los adolescentes de entonces van a perder la poca inocencia que les queda, vaya una noticia, lo de Matteo se queda en nada.
En el ABC de las grapas, nunca leí yo asunto tan chocante, es como si el Príncipe de la Bella Durmiente saliera ahora de acosador, o Blanca nieves resultara que era corruptora de menores, bueno de enanos.
Supongo que hay muchas historias en las que creer, cuanto más antiguas mejor, que se ve que vivimos épocas de mucho desencanto al conocer la verdad, el caso es que en la peli.....no se podía sospechar este asunto, que la Princesa Leia le miraba con unos ojitos a Luke.....que papelón el pobre.
Espero que ahora me venza ya por fin el sueño, aunque algo consternando por la noticia, decido fumarme otro cigarro ya que no hay a estas horas doctor ni farmacéutico que me quite del hábito, aunque el H de P....que me cobró las tasas, no andará lejos.

Antes de publicar este post, me asesoro de la veracidad de lo expuesto y me entero, de que la Princesa y Luke eran hermanos, aunque en la primera entrega no lo sabían y se daban el pico, esto ultimo me confunde y me inclina a dejar de escribir en este instante.

diciembre 02, 2016

Sidón tiembla.

Reposaba yo en mi rincón de todos estos años, cubierto con mi manta de lana que huele a mar, me ayuda a dormir el recuerdo del navío, aunque suelo hacerlo como un oso en invierno.
Me ha despertado un trueno, tormenta he pensado inconsciente, pero al instante he comprendido que era la tierra bajo mi cuerpo la que rugía, he notado la oscilación del suelo y el sonido ronco que no cesa.
Una eternidad me ha parecido, encogido como un gusano ante esa fuerza superior, paralizado ante el lamento de la tierra sobre la que vivimos.

Todos en la vecindad al cesar el temblor, han comenzado a gritar, algunos invocando a Melkart, otros despavoridos que salen afuera llamando a sus conocidos, o a sus parientes.
Fuera ya, el patrón me ha tranquilizado, es la tierra que se ha conmovido, ha sido solo un suspiro del mundo.
Había yo escuchado sobre suceos como este, en Sicilia y en Creta, el patrón me relata que suceden con frecuencia en todo este mar y a veces destruye las ciudades e incluso hunde las islas.
Las grandes olas que vienen a veces después, hunden las embarcaciones e inundan las playas ahogando a los pescadores y sus familias.
Al amanecer vemos a pobres seres desorientados que se arrastran con grandes heridas, muchas chozas están en el suelo y las construcciones de adobe e incluso las de piedra están en ruina, con grandes cicatrices.
Algunas casas están intactas, como si los dioses hubieran protegido a sus moradores.
De entre los escombros se escuchan quejidos, pero las grandes vigas de madera y las piedras nos impiden auxiliarlos, son lamentos inquietantes que poco a poco van cesando.
El palacio, está intacto, aunque parte de la muralla se ha desplomado hiriendo a soldados de la guardia.
Nuestra morada también ha sufrido y el nuevo dueño, se lamenta a gritos, ha perdido dos hijos y varios operarios de la forja.
Un frío intenso y la lluvia que no cesa, hacen estos días dramáticos y tristes, el patrón se ha marchado a la granja de su cuñado, por ver de si escaparon con bien de la calamidad, así pues me encuentro desvalido y solitario.
Pasados unos días, ya enterrados los muertos, veo que estamos preparados para resistir todo, las pobres gentes reconstruyen sus chozas y curan a sus heridos, la tierra ha seguido temblando, levemente ahora, con gran pavor de los ciudadanos que no pueden hacer sino implorar a todos los dioses que conocen.
El patrón vuelve con la buena nueva de que sus parientes están bien y la granja sin daño, que parece que por allí en el valle nada se movió, así de anárquica es la naturaleza.
Me mira a los ojos y me espeta que tenemos que abandonar Sidón, el dueño de la forja sospecha de mí y su concubina favorita, me quiere matar y también a ella, la muerte de sus hijos lo ha trastornado.
Yo le aseguro de la falsedad de esa sospecha, aunque no le digo, que la noche que siguió al trueno de la tierra, ella vino a mi rincón y se abrazo a mi bajo la manta, así que yo la dejé hacer y confieso que me extasió, aunque yo no hice nada que pudiera ofender al amo de la casa.
Lo cierto es, que a la mañana siguiente, como dos forajidos, abandonamos la ciudad camino del norte, en espera de poder encontrar algún transporte desde Beyrut.