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marzo 20, 2013

Voyager -1-


Durante estos años, las he recordado reiteradamente, las Voyager 1 y 2, son cosas de la juventud cuando los americanos llegaron a la luna y parecía que esto era Hollywood.
Había toda clase de películas de aventuras espaciales y semejaba que pronto daríamos vueltas por galaxias exóticas en naves con luz de neón y pilotos en “esquijama” y corte de pelo con flequillo a modo de casco.
Aun ahora las noticias, casi a diario hablan de la búsqueda de vida en los planetas cercanos, también de planetas que orbitan estrellas lejanas y desconocidas.
Ilusiones perdidas, estamos mas solos que la una, viene a cuento por la novedad de hoy que reza: 
CIENCIA Tras un viaje de 36 años

Curioseo y leo, que viaja a 62.500Km/h, que ya es correr, después de tantos años, casi una vida, apenas sale de este tugurio y lo mas patético es que se le están gastando las pilas, entiendase que son pilas sofisticadas recargadas por plutonio enriquecido, no vaya a ser que alguno crea que llevaban unas de esas del conejito tocando los platillos que dura y dura y.....estaría bueno.
La crónica continua, de forma hilarante, pues asegura que en 40.000 años la Voyager 1 pasara cerca de la estrella AC+793.888, que con ese nombre debe ser un asco de estrella, una de tantas, menos mal que profundizando en mi investigación veo que en 296.000 años pasara a solo unos años luz de Sirio que es lucero mas conocido y mitológico, aunque vaya usted a saber pues no se yo que menda va a comprobar eso.
La nave tiene un CD de oro, en el que grabaron unas imágenes de la tierra, mensajes de saludo en 55 idiomas, que no incluyen los autonómicos para disgusto de catalanes vascos y algún gallego, que estos últimos son mas tranquilos.
Grabaron ademas composiciones musicales, tres de J.S. Bach, dos de Beethoven y algunas músicas primitivas y algo de canción ligera como se decía antes.
La primera grabación, el Concierto de Brandenburgo nº 2 que ahora escucho mientras esto escribo, notas petrificadas en el oro, que viajan ahora en la negrura y el frío del espacio, camino de ninguna parte, como prueba de nuestra limitación, que creímos un día poder traspasar, ilusos de sueños de los setenta cuando éramos tan inocentes, y Bob Dylan cantanba aquello de que....... The Times They Are A-Changin'.

marzo 05, 2013

La casa de fieras.


Es un nombre memorable y con sonido de nostalgia, lo recordaba el otro día sin venir a cuento, pocos ya lo conocen y no hay ni rastro del que fue el muestrario de animales exóticos para los madrileños, desde Fernando VII en que se instauró inicialmente cerca del Museo del Prado.
Era la visita mas deseada para los niños de botas y pasamontañas del Madrid pobrete de un pasado no muy lejano.
Con entrada por el paseo de coches del Retiro, pues los coches circulaban entonces por dentro del parque, incluso se hacían carreras de motos, que también yo las vi alguna vez.
No fui un visitante frecuente pero si tengo imágenes de “La Casa de Fieras”, con sus guardas de traje de pana con solapas rojas y gran sombrero de ala ancha también pardo.
No sabíamos nada de ecosistemas o mamíferos, de marsupiales o depredadores, eran las “fieras”, algo temeroso y que debía estar enjaulado.
Recuerdo bien al oso blanco, de enorme tamaño, en su pequeña jaula con su charca delante, sus paseos monótonos a un lado y al otro con breves paradas, mas que blanco amarillento pues así era su lana.
Siempre los madrileños se enorgullecían, de la muerte del oso a causa de una pulmonía, que así de fatuos somos los hombres y presumimos incluso de lo malo, en este caso de frío extremo que mato al oso polar allá por los sesentas.
La jaula de los monos era como Sodoma y Gomorra, que esos animales son muy rijosos y no se cortan para toquitearse y hacer atrocidades sin recato alguno.
Los niños mirábamos embobados y curiosos sus acciones, a veces con pudor y algo de vergüenza, animales procaces los mandriles 
Llamativos sus traseros rojos como de bebe escocido, las madres con su cría aferrada al pecho, objeto del cortejo de los machos salidos.
Los leones, viejos y de melena deshilachada, adormecidos en la villa y corte, leones sin futuro y sin memoria de la sabana a la que nunca volverían, leones próximos a los de piedra de la Cibeles o de bronce del Congreso.
Las cebras de las sabanas con su pijama de rayas y sus dientes prestos a morder al niño que osa acercar su manita, niño cuidado!!!!, caballo deforme y obeso que no se puede montar.
La espectacular jirafa con su largo cuello y el movimiento de sus orejillas, como en el libro de Ciencias naturales, que los niños ya conocíamos por el colegio de la existencia de tantos seres extraños que vivían en Africa, con los negritos, los de la hucha de las misiones.
El viejo elefante de piel arrugada que acerca su trompa húmeda a los niños mas osados, que depositan cualquier cosa en la sonrosada punta.
Lo mas triste, la jaula de las rapaces, culebreras, milanos, incluso un águila imperial y mas tarde ya en los setentas, el cóndor regalo de Pinochet, todos ellos confinados por la alambrada que apenas les permite unos saltitos, posados en un simulacro de árbol, con sus ramas a modo de VPO de las aves.
El olor a entre establo y letrina, por toda la zona, los puestos de cacahuetes para los monos 
Los pavos reales que deambulan por los caminillos junto algún pato y un par de cisnes en un...........charco que no llega a estanque.
Nunca supe cuando se cerró la casa de fieras, aunque si se que se abrió el zoológico en la Casa de Campo, perdió su nombre y su lugar, a mi me gustaba como era y solo quise recordarlo ahora y dejarlo anotado.