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abril 26, 2015

Volcán en erupción.

He visto las imágenes del volcán Calbuco, antes de basalto y después de fuego, tras la erupción de estos días, es un volcán cerca de Chiloé, rodeado de otros volcanes hermanos, mas de quince, algunos de mas de tres mil metros, todos puntiagudos con su cresta blanca de nieve.
Pareciera que en los Andes, se revientan las costuras de la tierra, a lo largo de toda la costa del Pacifico, particularmente en el sur de Chile.

Nosotros de niños, hacíamos en la playa unos volcanes, algunas mañanas, con arena húmeda, de mas de un metro de alto y bien compactado de palmetazos de manos pequeñas.
Cocón hacia la cámara, desde la base, horada con delicadeza hasta llegar al centro, luego la ensancha para que quepan muchos palos de los arrastrados por las mareas y papel de periódico.
También Cocón, desde la punta del cono, introduce el mango delgado de una pala y taladra el volcán hasta la cámara, retirando con prudencia la arena que cayó en la perforación.
Cuando se prende se ciega un poco la boca con arena, para que la combustión sea pobre de oxigeno, al poco, la madera húmeda y los periódicos, desprenden una intensa humareda que sale por el cráter de nuestro flamante volcán.
Muchos paseantes de la orilla se detienen a ver el fenómeno, hace pocos años hice aquí uno para unos niños y causó gran expectación.
En los de mi infancia, después de un par de recargas de combustible, acababan pataleados, recuerdo aun la arena recalentada por el fuego, antes de la carrera hasta las olas del Cantábrico, siempre ordenadas.
El volcán Calbuco es de verdad, arroja una lava espesa, bolos grandes que caen con estrépito y ceniza, mucha ceniza que se eleva miles de metros y cubre campos y pueblos a cientos de kilómetros.
Nunca he visto un volcán en erupción, solo los de la playa, ficticios e infantiles.
Es cierto que vi el Estrómboli humeando, desde el estrecho de Messina, los apagados de Lanzarote, los ya desgastados de Olot, uno cerca de Quito y como no el Chimborazo, desde el avión.
En Atacama si vi muchos apagados, temerosos todos ellos, de mas de cinco mil metros, acechando el desierto, el mas majestuoso el Licancabur, igualito a los que hacíamos con Cocón pero grande, muy grande.
No sabemos que bajo nuestra casa, hay un caos violento de magma incandescente, gases a presiones inimaginables, todo ello pujando por encontrar una falla por donde escapar y venir a formar parte de nuestros campos y nuestras cordilleras.
A menudo nos espantamos de nuestros desvaríos de a diario y sus consecuencias, lo vemos en las noticias y provoca protestas y condenas, además de muchos comentarios, nimiedades frente a la rotundidad de un volcán.
El Calbuco, con su erupción, nos deja a todos mudos, es la fascinación de lo que nos sobrepasa, nada que opinar ni condenar, tampoco vale hacer leyes ni reglamentos.
Mientras, de día la columna de ceniza y a la noche el resplandor rojizo de lava que fluye, como una sangre de la tierra herida.
La fascinación por los volcanes me nació en aquella playa, volcanes de niño, con periódicos y palos en vez de magma.
Todavía con cada nueva erupción, contemplo las imágenes en silencio, embobado, pensando en nuestro mundo que creemos estable y seguro, siendo incierto y sujeto a la fortuna.


abril 23, 2015

Pepe el practicante.

De pronto ha venido esta mañana a mi memoria, con su rostro y su presencia sonriente, Pepe el practicante ha vuelto a llamar al timbre a media mañana.
Practicante se llamaba al que ponía inyecciones, en mi infancia, no se yo de donde viene el nombre, que vine de practicar, aunque mas debería llamarse inyectador o inyectante, aunque esto son elucubraciones que no soy yo experto en semiología.
Los niños de mi época teníamos enfermedades ahora casi ignotas, eran estas, la hepatitis, escarlatina y varicela, paperas, además de bronquitis y pulmonías que las abuelas llamaban enfriamiento.
Al cabo de unos días en cama, con los recortables y los tebeos del “Capitán Trueno”, llamaban a Pepe el practicante.

Venia de la farmacia de abajo, a la vuelta de la esquina, en Serrano, yo solía verle en la rebotica cuando mi madre iba a por aspirinas o gotas para el oído, o mercromina.
Pepe también despachaba tras el mostrador y al verme me pellizcaba el rostro y exclamaba.....Que tal chaval!!!!!
El caso es que durante esos años de días iguales y casi olvidados, Pepe llamaba al timbre y se escuchaba la puerta, luego su voz varonil y de buen timbre, sus pasos, por fin su presencia.
Hombre fornido y muy moreno, de cara ancha y mediana estatura, vestido con traje y corbata y un maletín negro.
Se sienta en la cama y despliega las artes de su industria.
Un estuche de cantos redondos pequeño y cromado de donde saca la jeringuilla de cristal, con unas rallitas en negro.
Elige una aguja, dorada en el cuello y plata delgadísima y punzante en su final, la coloca en la tapa del estuche y derrama alcohol, luego lo enciende con  llama azulada.
Ya desinfectada la puya, la coloca en la jeringa y pincha en un frasquito con tapa de goma, cuidadosamente succiona el liquido translúcido y le da unos toquecitos con el dedo índice, mientras la aguja apunta al techo blanco de escayola con cornisa decorada de guirnaldas.
El niño que fui, entregado a la fatalidad, esta ya boca abajo y la abuela baja un poco el pantalón del pijama, tras lo que Pepe humedece con un algodón empapado la zona a perforar, un breve golpe con la mano y pincha con precisión, en el glúteo opuesto al de ayer, que es recomendable alternar.
La entrada del liquido es dolorosa, llanto de lágrimas que acompaña a la nueva pasada de algodón y subida del pijama, mientras Pepe sonriente de nuevo, alaba la valentía del chaval, recogiendo sus bártulos y desapareciendo por la puerta, con un sonido brusco que cierra el episodio.
El niño queda inmóvil, la almohada húmeda, consolado de haber sobrevivido al trance, en espera del nuevo rejón de mañana, que estas enfermedades son rebeldes y hay que ser cauto dice la abuela.
Pasados los años las jeringuillas son instrumento de mala reputación, que la gente se pincha sola y se meten disparates para huir de la monotonía y de la infelicidad.
Las hacen de plástico y al compartirlas, se pasan enfermedades malas que habitan en los humores del cuerpo.

No se si existe ahora la profesión, tampoco se si Pepe sigue en la rebotica sonriente, con el pelo ya cano, lastima de los miles de fallecidos por los pinchazos indebidos, lejos de la mano firme y bondadosa del practicante.

abril 18, 2015

Perdonanos nuestras deudas…..

Veo con pesar las noticias, que repiten la imagen de Rato entrando al coche agarrado del cogote por un funcionario de la Agencia Tributaria.

Me apesadumbra la escena al pensar en la deuda publica que se incrementa cada instante, incluso mientras dormimos, lo que nos conducirá supongo inevitablemente a ser agarrados también por el pescuezo, aunque sin salir en las noticias.
El caso es que en las mismas noticias dicen sin rubor, que debemos un poco mas de un billón de euros, eso son muchos billetes, en pesetas seria una cifra de marear, en reales, como contaba mi abuelo José María, no habría cuartilla para apuntar los ceros de nuestra insensatez.
Me da que pensar el que cuando niño, en las innumerables misas del colegio de la calle Guadalquivir, decía el sacerdote que rezáramos como nuestro Padre nos enseña......los niños entonábamos el “Padre nuestro que estas en los cielos” y...........susurrábamos a renglón seguido....
 “Perdonanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores.”
Aunque mantengo mi fe religiosa de forma arbitraria y personal, se que hace unos años, la Iglesia ha cambiado las palabras de la oración, rezándose ahora “perdonanos nuestras ofensas así como nosotros”...... es decir que yo puedo perdonar al que me llama mal nacido, pero la deuda es la deuda y si presto unas perras, no querría quedarme huérfano de capital mas intereses, que así va la vida desde que se inventó el dinero.
Mientras, Varufakis el ateniense, como es de la Iglesia ortodoxa, anda en los aviones rezando su oración en griego, que el sigue suplicando el perdón de la deuda, de ciudad en ciudad, aunque ya los europeos que son agnósticos pasan de Padre nuestro y quieren el dinero y los intereses, las ofensas se nos traen al fresco.
La Iglesia parece que viendo el cariz de las finanzas públicas, cambió el termino deuda por ofensas, para que los fieles no sean tentados de no pagar al banco la hipoteca, o al Corte Inglés el frigorífico a plazos en dos años.
La Iglesia se acomoda a los tiempos, por eso subsiste a través de la historia.
El caso es que en la piel de toro, a base de sueldos y mamandurrias, museos variados, subvenciones pintorescas, temporadas de opera, parlamentos múltiples, concejales de fiestas y de igualdad, viajes del INSERSO a Canarias, medicinas gratis, cambios de sexo y aborto por la cara...........nuestras deudas son equivalentes a un año entero de trabajo, sin gastar nada de nada.
Estaríamos día tras día ayunos de compras, solo un caldito a la mañana para nuestro sustento, sin viajes, sin gasolina, sin tele que gasta electricidad.....sin lavar la ropa que gasta agua, sin una caña en el bar de la esquina, solo el caldito y largas horas de meditación sobre los excesos de nuestro tiempo.

Nada nos importa que nos perdonen nuestras ofensas, pero si soñamos con que el Padre Eterno nos libere del funcionario que nos agarrará del pescuezo y nos dejará sin blanca, con regocijo del publico siempre demagogo, en espera de que les llegue a ellos la expiación de tanto despilfarro.

abril 15, 2015

Garzas y garcetas.


Garzas y garcetas, deben ser como primas hermanas, dos planeadoras que viven en los mismos campos, aquí abundan y llevo años viendo sus vuelos y costumbres.
Garcetas hay por cientos, blancas y no muy grandes, duermen todas en un pequeño lago de agua dulce, próximo al mar.
Al atardecer, las veo por bandos de decenas que vuelven a casa, donde se acicalan las plumas y se aprietan para combatir el frío de la noche, entre una vegetación mayormente de espadañas y castañuelas.
Las garzas, por el contrario, viven solas, en el río Guadiaro, desde donde en el crepúsculo, vienen a las lagunas que por aquí abundan, a buscarse la cena.

Las veo volar majestuosas, con sus grandes alas extendidas que apenas mueven, rasgando el aire calmo del atardecer.
Me pregunto el origen de su nombre de “garza real”, que bien reales también son las garcetas, supongo que siglos de dominación de las monarquías, identifican lo elegante y grandioso con la realeza.
Yo no soy monárquico, aclaro, que mas bien soy de los reyes antiguos, como los de Castilla, que eran los mejores y por tanto los hacían reyes.
Con lo de las herencias, hemos tenido mucha chusma de reyes, algunos idiotas y otros viciados de tanto casarse entre familia.
Todos los seres son reales en cuanto que existen, pero pocos son los que se adjetivan para asociarlos a los monarcas que nos han manejado por generaciones a su antojo. 
Así hablamos de águila real, búho real, pavo real......para las especies con magnificencia.
Al león le dicen el rey de la selva, pero no dicen el león real, es decir que entre similares, solo es real el mas excelso.
La garza es ejemplo por su tamaño y su vuelo majestuoso, también por su vida solitaria e independiente.

En cambio, las garcetas, mas pequeñas y gregarias, reciben el calificativo de “boyeras” que digo yo que eso es pasarse y además denigrante, que es termino ofensivo para las hembras.
Supongo yo que desde hace siglos, los cortesanos, viendo una especie animal de gran prestancia, le dirían al rey, esa es una garza real, que nunca dirían una hormiga real o un sapo real.
Es extraño que tras la revolución francesa, en que cambiaron hasta los meses del año, no renombraran a un águila como republicana, o también pudieron decir el ciudadano pavo.
Este post va saliendo algo pueril, pero los vericuetos del pensamiento me trajeron hasta aquí.
Cada día veo a las democráticas y populares garcetas, incluso me acerco a ellas pues no son recelosas, siguen a los tractores que horadan la tierra, en busca de gusanillos, saltamontes y otros bichejos.
Las garzas reales, por el contrario, son recelosas y esquivas, a la menor alarma levantan el vuelo y se esfuman, no les gusta la compañía ni las confianzas, alguna vez emiten un graznido siniestro y autoritario mientras se alejan.
Creo que hay solo un ave superlativa, el águila imperial, que emperador es mas que rey, el caso es que también hay un pingüino emperador, ave torpe y deslavazada que desmerece de las altas jerarquías.
Pienso ahora en el buitre negro, que bien podía la tradición llamar buitre real, aunque supongo que las testas coronadas se espantarían del calificativo que reflejara las mas de las veces la naturaleza carroñera de muchos de los monarcas históricos.

El caso es que a garzas y garcetas todo esto se les importa una higa, que los hombres somos de elucubrar y no paramos de dar vueltas al magín, las mas de las veces de forma estéril, como aquí queda demostrado.

abril 02, 2015

Gente de Málaga.

Lo que yo sepa de Málaga, por los libros y de tanto ir y venir, son algunas puntadas de aquí y allá, en su ensenada amplia que  debieron elegir por tan buena, los fenicios, donde da la vuelta la costa, junto al Guadalhorce.
La Malaka púnica ocupada por los romanos se llamo Malaca, ya se pescaban chanquetes y jureles, atunes y voraces, así que convertida en puerto comercial exportaba esa mojama tan famosa llamada “garum”, especie de conserva salada en aceite.....de oliva claro.
Se también que con los moros, tras el califato, se convirtió en taifa, con lo que tuvo sus reyes....el Rey de Málaga, debió ser como Antonio Banderas, supongo yo.
La ciudad que yo he conocido de joven, era de personal desenfadado y engullidor de tapas en los bares, en el último siglo tuvo inmigración de otros puertos del Mediterráneo, además de ingleses y alemanes.
Algo de industria y minería de hierro, ahora con el turismo y el “parque tecnológico” es racialmente muy cosmopolita, aunque el habla y el engullir de tapas se mantiene incólume.
Se decía, “señores de Córdoba, señoritos de Sevilla y gente de Málaga” aunque ahora creo que la frase no tiene sentido, que todo esta lleno de gente.
Ayer a la noche, estaba preciosa, en estos años se han arreglado las calles y las fachadas, hay varios museos y unos grandes barcos blancos en el antiguo puerto, que arrojan ancianos que devoran pinchos y cerveza, donde fueres..... haz lo que vieres piensan ellos.
Ayer era una ciudad caótica, con pasos de vírgenes y cristos que se entrecruzan, con sus bandas de música, sus tambores de parches ya gastados, que los trajeron los almorávides para asustar a los cristianos antes de la batalla y los cristianos ahora, los aporrean en señal de fiesta y celebración.
Los penitentes, de colores, muchos niños, quizá hombres bajitos que con el capuchón no se distingue la edad.

Málaga era ayer, albóndigas de rabo de toro, con lágrimas de Inmaculada y fino Laina, Iphones iluminados que parece que se ofrendan a las imágenes, gente, mucha gente, “gente de Malaga”, que corretea por las callejas, otros en los balcones desde donde caen las saetas, muchos también en las mesas con mantel, que pareciera una ciudad restaurante.

Pienso en lo que yo sabía de Málaga, todo eso de su principio, de su historia, como la nuestra de seres cambiantes, ya no hay chanquetes ni garum, fenicios ni romanos....ayer era una algarabía de ciudad ya vieja que se va de farras y emociones, en una noche tibia de abril, para continuar haciendo su historia singular.