abril 04, 2014

Caracoles en la noche.

Han sido un par de días con grandes lluvias, hoy solo chubascos, tras los que aparecía el sol, el viento estrepitoso que movía los nubarrones en dirección a Argelia, que también a los fieles del Profeta les viene bien el agua en primavera.
Por lo demás, lo que marca este tres de abril, ha sido ver una bronca sorda de dos amigos, por una nimiedad, que parece que nos buscamos las cosquillas sin motivo.
Al atardecer la noticia de esperanza Aguirre y su supuesta fuga, muy confuso todo, bastante deplorable, lo peor la caída de la moto, a mi eso me duele, que es como pegar a un niño. el carenado rayado y el manillar que se golpea con el bordillo, dará que hablar en los próximos días.

He aquí que al salir a mirar como esta la noche he visto caracoles, muchos caracoles, algunos trepan por las tapias, con su casa a cuestas.
Desde niño, han sido una compañía, siempre tras la lluvia, con su rastro de baba y su vida silenciosa y sin mucho sentido para nosotros los “Reyes de la Creación”.
Se cantaba:

Caracol col col 
saca los cuernos al sol
que tu padre y tu madre
también los sacó.

Es un versillo extraño, pienso que si los caracoles oyen, les parecerá que somos pueriles, nosotros los hombres.

Les tocábamos los cuernitos, donde tiene los ojos, los retraían instantáneamente, una y otra vez, con esa insistencia de los niños aburridos en las tardes de verano.
A veces, entre nuestros dedos, el pobre animal se esconde en su concha, mientras el ojo infantil lo explora en un amago de naturalista incipiente.
Los vemos y no les prestamos atención, ya no somos niños, nuestros días se recuerdan por las peleas de los amigos o por la fuga de Esperanza, fuga sin esperanza.
Mientras ellos, como siempre, como en nuestra niñez, avanzan por los muros hacia el cielo con su rastro húmedo y sus cuernos con ojos atentos a las estrellas.
Aquí en Andalucía, se los comen, en un guiso de puchero con salsa rojiza, con un palillo para sacar su cuerpecillo inerte de la espiral de nácar, que fue su hogar.
No se si el mundo cambia con las nuevas tecnologías, la novísima política, la ciencia económica, los viajes espaciales.....los caracoles son los mismos de mi niñez, silenciosos, humildes, esperando la lluvia para su paseo nocturno a ninguna parte.

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